Cómo elegir psicólogo en Buenos Aires (y cómo saber si elegiste bien)
Guía escrita por la Lic. Myrian Pereyra, psicóloga matriculada (M.P. 98366, Colegio de Psicólogos de San Isidro - Distrito XV) con consultorio en San Isidro, zona norte del Gran Buenos Aires, y atención virtual. Reúne criterios verificables para elegir psicólogo en Argentina: matrícula, primera sesión, duración, obra social o particular, enfoques y señales para cambiar de profesional. No recomienda un enfoque ni un profesional en particular.
Seguramente llegaste a esta página porque te pasaron algunas de las siguientes cosas. O buscaste la palabra "psicólogo" en Google y aparecieron un montón, y no tenías manera alguna de saber cuál te iba a servir a vos. Tal vez la obra social te mandó con alguien de la cartilla que te atendió 20 minutos y no volviste más, o hiciste terapia durante muchos meses y salías de cada encuentro con la interna sensación de que no había sucedido nada.
Dejame decirte algo, no estás desconfiando por demás, dado que personalmente escucho estas historias en mi consultorio todo el tiempo y no puedo decir que realmente ese tipo de desconfianza sea injusta. elegir un psicólogo personal es difícil ya que equivocarse cuesta y nunca nadie te enseñó con qué criterios hacerlo.
Escribo estas palabras como psicóloga, con matrícula y consultorio en San Isidro, y lo aclaro de entrada: los criterios que enunciaré sirven para evaluar a cualquier psicólogo, y eso me incluye a mí. Si después de leer estas palabras, decidís consultar con otra persona, esta página cumplió igualmente su objetivo.
¿Cómo saber si un psicólogo es bueno antes de empezar?
Antes de la primera sesión podés verificar tres cosas: que tenga su matrícula profesional vigente, que pueda explicarte con claridad de qué modo trabaja y que sus datos sean reales. Ninguna de estas tres cosas te garantizará que sea la persona indicada para vos, porque eso lo vas a decidir en el encuentro terapéutico, pero si falta alguna, es señal clara de seguir buscando.
La matrícula. En la Provincia de Buenos Aires el ejercicio de la psicología profesional está regulado por la Ley 10.306 y nos matriculamos en el Colegio de Psicólogos del distrito que nos corresponde. Te sorprendería saber que hay algunos psicólogos que atienden sin matrícula, lo cual está expresamente prohibido por la ley. Un psicólogo serio muestra su matrícula sin que se la pidan y ese número se puede consultar en el Colegio. Yo soy Licenciada en Psicología, M.P. 98366, del Colegio de Psicólogos de San Isidro, Distrito XV. Si alguien se presenta como "terapeuta", "coach emocional" o algo parecido, sin tener su matrícula a la vista, no está ejerciendo la psicología clínica. Puede ser otra cosa, pero no es esto. Tu salud psíquica y emocional es lo suficientemente importante para que solo la pongas en manos de un profesional matriculado.
Que pueda explicarte cómo trabaja. Un buen profesional te dice claramente, antes de comenzar, qué tipo de terapia hace, cómo se llevan a cabo las sesiones, cuál es su duración, cada cuánto tiempo se realizan y qué podés esperar de las primeras. No hace falta que entiendas a fondo su vocabulario: a veces ni entre colegas nos entendemos. Alcanza con que la explicación sea clara y no te deje con más dudas de las que tenías.
Datos claros. Un consultorio con una dirección concreta, un teléfono al que si llamás o mandás un WhatsApp, te responden, y una formación del profesional acreditada con nombres de instituciones de prestigio. Las reseñas de internet pueden ayudar, pero todos sabemos que también se pueden inflar de forma artificial con la ayuda de amigos o familiares. Por eso, una recomendación de alguien de confianza vale más que muchas estrellas.
En mi caso particular, antes de recibir a alguien trato de hablar un rato por teléfono, aunque venga recomendado. Le pregunto, brevemente, cuál es el motivo de consulta: un problema de pareja, angustia sostenida en el tiempo o lo que sea que sentís que necesitás trabajar. No es para que me cuentes todo por teléfono sino que porque hay temas que no atiendo, y prefiero decírtelo antes de que vengas y no después. Eso también lo podés preguntar vos: "¿usted trabaja con este tema?". La respuesta honesta a veces es no, y un profesional que te lo dice antes de comenzar te está haciendo ahorrar tiempo y dinero.
¿Qué tiene que pasar en la primera sesión con el psicólogo?
En una primera sesión de psicoterapia bien realizada, el psicólogo buscará saber el motivo específico de tu consulta. Te pregunta para lograr entenderlo en su contexto, te explicará cómo te propone abordarlo y te devolverá sus primeras orientaciones sobre lo que escuchó. Esto implica que te irás con una idea inicial de qué te está pasando y de cómo debería seguir el tratamiento, si decidís continuar.
La primera sesión es muy importante. No se trata de un simple trámite ni una sesión "de prueba" donde todavía no pasa nada. Personalmente, para mí, es la sesión donde se deben tomar las decisiones más importantes y por eso mi primera sesión dura 60 a 70 minutos. En ese espacio de tiempo me propongo hacer tres cosas.
Primero, escucho lo que te trae a la consulta. Usualmente, la gente viene y cada uno carga con algo que a veces no puede poner en palabras ni descifrar. Por ejemplo, señala con un gesto de mano diciendo cosas como "acá me oprime", "no sé qué hacer" o "no sé para dónde ir". Mi trabajo en esos casos es ayudar a comprender lo que te pasa con preguntas adicionales: cuándo comenzó lo que te pasa, qué cambió en tu vida, con quién lo conversaste y qué cosas probaste para intentar solucionarlo.
Segundo, te explico el encuadre: cómo es mi modalidad de trabajo, cuánto duran las sesiones, con qué regularidad nos veremos, te aclararé el tema de mis honorarios y, especialmente, qué significa el tema de la confidencialidad profesional, la cual está amparada por ley. Eso se llama consentimiento informado y es un derecho tuyo.
Tercero, te hago una devolución. Y sobre este tema quiero ser precisa, porque hay una confusión frecuente. Yo no doy respuestas ni te digo qué hacer porque el terapeuta no es un consejero. Trato de que cada persona se pueda poner en camino de ir en búsqueda de sus propias respuestas motivo por lo cual, si te dijera lo que tenés que hacer con tu vida no sería psicoterapia, sería otra cosa. Sin embargo, esto no significa salir de la primera sesión con las manos vacías. Hacerte una devolución implica decirte qué escuché, por dónde me parece que conviene empezar y por qué y hacerte alguna sugerencia que te acompañe hasta la sesión siguiente.
¿Es normal que el psicólogo no hable?
Es normal que el psicólogo hable menos que vos, porque la sesión es tuya. Lo que no es normal es que pasen semanas sin que te devuelva nada: ni una pregunta que te haga pensar, ni una lectura de lo que contaste, ni una orientación sobre cómo seguir. El silencio es una herramienta cuando tiene un sentido, y un problema cuando ocupa el lugar del trabajo.
Muchas personas que me consultan por primera vez, o que vuelven después de años de haber dejado, traen la misma queja, casi con las mismas palabras: contaron su vida entera durante meses, en algún momento pidieron una devolución, y no había nada. Es tan frecuente en Buenos Aires que se volvió el estereotipo del psicólogo.
Yo trabajo desde el psicoanálisis y desde el pensamiento sistémico, dos enfoques donde la escucha es central. Pero escuchar no es quedarse callada. Yo escucho lo que la persona dice, trabajo con eso, y con eso intervengo: pregunto, señalo algo que se repite, propongo una lectura, marco un cambio que noté y que vos tal vez no viste. Y hay veces, también, en que alguien trae un dolor tan grande que lo único que corresponde es escuchar con respeto y alojar eso, sin ponerle palabras encima. Ese silencio tiene sentido. El otro, el que simplemente no dice nada sesión tras sesión, no.
Si después de tres o cuatro sesiones no podés decir qué te llevaste de la terapia, decíselo a tu psicólogo. Lo que te responda también es información.
¿Cuánto dura una sesión y cuánto dura el tratamiento?
Una sesión de psicoterapia particular dura habitualmente entre 45 y 60 minutos, con frecuencia semanal. La duración total del tratamiento depende del motivo de consulta y del tiempo que lleva instalado, pero un proceso serio tiene objetivos, se revisa cada tanto y no está pensado para durar indefinidamente.
Mis sesiones son de 50 minutos, semanales, y la frecuencia se puede ajustar según el momento, siempre de común acuerdo. Sobre cuánto dura el tratamiento en total, lo honesto es decir que varía: no es lo mismo un duelo reciente que una ansiedad que te acompaña hace diez años, y darte un número sería una mentira para tranquilizarte. Pero varía dentro de un marco que se conversa, y eso es lo que importa. Como regla general, cuanto antes consultás, más corto suele ser el recorrido, porque lo que lleva mucho tiempo instalado lleva también más tiempo de trabajo.
De lo que sí desconfiaría es de una terapia donde nunca se habla de hacia dónde vamos, donde no hay ningún momento en que se revise cómo estamos yendo, y donde la única respuesta a "¿cuánto falta?" es "el tiempo que necesites". Un tratamiento sin horizonte no es más profundo. Es un tratamiento sin plan.
¿Conviene un psicólogo por obra social o particular?
La obra social o la prepaga te dan acceso sin costo directo, pero en Argentina eso suele implicar sesiones de 20 a 30 minutos, cada dos semanas, con un profesional asignado que no elegiste. La atención particular te permite elegir, tener sesiones completas y frecuencia semanal, y en muchos casos gestionar un reintegro parcial presentando la factura.
| Por obra social o prepaga | Particular con reintegro | |
|---|---|---|
| Elección del profesional | Asignado por cartilla | Lo elegís vos |
| Duración de la sesión | 20 a 30 minutos | 50 a 60 minutos |
| Frecuencia habitual | Cada 15 días, con cupo | Semanal |
| Costo directo | Sin costo o con copago | Honorario, con reintegro parcial según el plan |
| Marco legal | Ley 26.657: cobertura obligatoria | Factura para gestionar el reintegro |
Vale la pena entender por qué la experiencia por obra social decepciona a tanta gente, porque la explicación no es la que se suele dar. No es que los profesionales de cartilla sean malos. Es que el sistema paga honorarios muy bajos por sesión, y el formato que sale de eso, sesiones cortas, espaciadas, con cupo, hace muy difícil trabajar bien, por más ganas que se tengan. Mucha gente conoció la terapia así, concluyó que "la terapia no sirve", y tardó años en volver a intentarlo. Lo que no sirvió fue ese formato.
La Ley Nacional de Salud Mental 26.657 establece que las obras sociales y prepagas deben cubrir tratamientos de salud mental, y la mayoría lo hace de dos maneras: con profesionales de cartilla, o reintegrando un porcentaje del valor de la sesión particular. Mi atención es particular. No trabajo con obras sociales de forma directa, pero emito factura por cada sesión para que puedas pedir el reintegro que reconozca tu plan. Antes de empezar, llamá a tu cobertura y preguntá qué porcentaje reintegra y cuántas sesiones al año cubre. Son cinco minutos y suelen cambiar la cuenta.
Y si el costo es un problema real, decilo en la primera consulta. Prefiero conversarlo a que no vengas por vergüenza de preguntar.
¿Qué tipo de terapia me conviene: psicoanálisis, cognitivo-conductual o sistémica?
No hay un enfoque mejor que otro para todas las personas y todos los problemas. Lo que importa es que el profesional pueda explicarte qué hace y por qué, que tenga un plan para lo que traés, y que con el tiempo notes que algo se mueve. Un buen psicólogo, del enfoque que sea, te devuelve algo, te propone objetivos y te deja herramientas.
En Buenos Aires circula una idea muy instalada: que el psicoanálisis son años de diván sin que te digan nada, y que la terapia cognitivo-conductual son diez sesiones y salís arreglado. Las dos caricaturas tienen algo de verdad, porque describen malas prácticas que existen. Pero no describen los enfoques.
La terapia cognitivo-conductual trabaja sobre pensamientos y conductas actuales con técnicas estructuradas, y es la que muchas personas buscan cuando quieren un abordaje corto y pautado para un problema puntual. El psicoanálisis busca entender qué se repite en tu historia, y por qué, para que el cambio no sea solo de superficie. El enfoque sistémico mira tus vínculos y tu contexto, porque muchas veces el síntoma no está en vos sino en el lugar que ocupás en tu familia, en tu pareja o en tu trabajo.
Yo combino psicoanálisis y pensamiento sistémico. En la práctica, eso quiere decir que no te miro aislado: venimos de una historia, tenemos raíces, y todo eso arma a la persona que hoy consulta. Le doy importancia a tu historia y a tus vínculos, y eso convive con sesiones donde hay intervención, devolución y seguimiento. Si lo que buscás es un abordaje breve, con protocolo y ejercicios pautados, eso no es lo que yo hago, y te lo diría en la primera consulta para que no pierdas tiempo. Me parece sano poder decir "con esto yo no, por ahí puede otro", y hacerlo. Elegir bien también es que el profesional sepa cuándo no es el indicado.
¿Terapia presencial u online?
La terapia online por videollamada tiene una eficacia equivalente a la presencial para cuadros como depresión, ansiedad y estrés postraumático, según revisiones sistemáticas recientes. La elección depende de tu situación: a muchas personas lo presencial les facilita el compromiso y el corte con la rutina; para otras, lo online es lo único posible, y está bien.
Hoy casi toda la oferta que aparece en internet es virtual, y muchas personas de zona norte me cuentan que les cuesta encontrar atención presencial fuera de la Capital. Mi consultorio está en San Isidro, en Gral. Manuel Belgrano 919, entre el centro y el bajo, a pocas cuadras de la estación del tren Mitre y con estacionamiento propio. Recibo pacientes de Martínez, Acassuso, Beccar, La Horqueta, Las Lomas y de todo el partido, y también atiendo online, con la misma duración y el mismo encuadre, a personas de cualquier lugar. Más sobre la evidencia de la terapia online.
¿Cuándo hay que cambiar de psicólogo?
Conviene cambiar de psicólogo cuando después de varias sesiones no hay devolución ni plan, cuando el profesional habla más de sí mismo que de vos, cuando te minimiza o te juzga, o cuando notás que el tratamiento no tiene horizonte. Cambiar no es un fracaso ni un retroceso: es parte de encontrar al profesional adecuado, y a veces es el momento en que la terapia por fin empieza.
Estas son las señales que más se repiten en lo que me cuentan quienes llegan después de una mala experiencia:
- Habla de sí mismo. De sus problemas, de sus opiniones, de su vida. Vos pagás para trabajar sobre lo tuyo.
- Te minimiza o te compara. "Eso no es nada", "yo pasé por algo peor". Tu padecimiento no se mide contra el de otros.
- Te juzga. Sentís que tenés que defenderte en vez de poder hablar. Vuelvo a lo que digo siempre: mi lugar no es para juzgar la conducta del otro. Si no lo podés decir en terapia, ¿dónde lo vas a decir?
- No hay devolución después de tres o cuatro sesiones. Ya contaste todo y seguís sin una lectura de qué te pasa.
- No hay plan. Nunca se habló de hacia dónde va esto.
- Las sesiones se acortan, se cancelan o se sienten apuradas.
- Opina desde lo personal, no desde lo clínico.
Una aclaración importante: incomodidad no es lo mismo que maltrato. Una buena terapia a veces incomoda, y mucho, porque señala cosas que no queremos ver, y ahí la tentación de irse es grande. La diferencia es que la incomodidad terapéutica viene con explicación y con respeto; la otra viene con desprecio, o con vacío. ¿Salís de la sesión pensando, aunque duela? ¿O salís con la sensación de que no pasó nada?
Y si llevás años con el mismo profesional y sentís que ya no pasa nada, también podés plantearlo directamente. Si lo que te responde no te convence, probar otro enfoque es válido. Yo misma, cuando veo que con algo no puedo, prefiero decirlo y derivar, a un colega o al Colegio de Psicólogos, antes que sostener algo que no está ayudando. Eso no es abandonar al paciente: es cuidarlo.
Un resumen para llevarte
- Verificá la matrícula. Tiene que estar visible y se puede consultar en el Colegio de Psicólogos del distrito.
- Pedí que te expliquen cómo trabajan. Tipo de terapia, duración y frecuencia de las sesiones, honorarios, confidencialidad.
- Esperá una devolución desde la primera sesión. No respuestas cerradas, pero sí una primera lectura de lo que contaste y por dónde empezar.
- Preguntá por la duración, la frecuencia y los objetivos. Un tratamiento serio tiene horizonte y se revisa cada tanto.
- Desconfiá del silencio sin sentido y del tratamiento sin plan. Escuchar no es quedarse callado sesión tras sesión.
- Si algo de esto falla, buscá a otra persona, sin culpa. Cambiar de psicólogo es parte de encontrar al indicado.
Si estos criterios te sirven y querés evaluarme con ellos, escribime por WhatsApp al +5491158681474 y coordinamos una primera consulta, presencial en San Isidro u online. Y si te sirvieron para elegir a otro profesional, me alegra igual. De eso se trataba.
Sobre la autora
Lic. Myrian Pereyra es Licenciada en Psicología, M.P. 98366, matriculada en el Colegio de Psicólogos de San Isidro, Distrito XV. Tiene un posgrado en Clínica y Pensamiento Sistémico (Alternativa Sistémica, Buenos Aires) y una especialización en Psicoanálisis por el Colegio de Psicólogos de San Isidro. Atiende adultos, adolescentes y niños en su consultorio de San Isidro, zona norte del Gran Buenos Aires, y de forma online. Sus áreas de trabajo incluyen ansiedad y ataques de pánico, depresión, terapia de pareja, duelos y dolor crónico y fibromialgia. Ha sido entrevistada en Radio Marín FM 90.5 y publica en medios de zona norte. Más sobre mí · En los medios.
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El contenido de esta página tiene fines informativos y educativos. No reemplaza la consulta psicológica ni médica individual, no constituye un diagnóstico ni una recomendación de tratamiento. Todo lo que se conversa en terapia está amparado por el secreto profesional según la Ley 10.306 de la Provincia de Buenos Aires.
Si estás atravesando una crisis emocional o tenés pensamientos relacionados con hacerte daño, contactá al SAME (107), a la línea del Centro de Asistencia al Suicida (135 desde CABA), llamá al 0800-345-1435 o acudí a la guardia médica más cercana.
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