Tratamiento psicológico del dolor crónico y la fibromialgia en San Isidro

¿Qué es el dolor crónico?

Como definición, podemos decir que el dolor crónico es el dolor que persiste o que se repite durante más de tres meses, según lo definido por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP). Cuando el dolor se prolonga más de lo necesario, deja de cumplir su función protectora para la persona y se convierte en una condición que puede afectar el estado de ánimo, la actividad física, especialmente el sueño, y toda la vida cotidiana.

La fibromialgia, por otro lado, es una de las formas de presentación más frecuentes del dolor crónico y se caracteriza por una serie de sintomatología que incluye un dolor generalizado, un sentimiento constante de fatiga, alteraciones en el sueño y dificultades cognitivas o niebla mental, según lo que establecen los criterios diagnósticos revisados por el Colegio Americano de Reumatología (ACR 2016).

¿Cómo puedo ayudarte desde la psicoterapia?

Soy la Lic. Myrian Pereyra, psicóloga matriculada (M.P. 98366), en el Colegio de psicólogos distrito XV de San Isidro, Provincia de Buenos Aires. Acompaño a personas con dolor crónico y fibromialgia desde un enfoque de carácter integral que vincula al psicoanálisis junto al pensamiento sistémico, atendiendo las cuatro dimensiones constitutivas de la persona: cuerpo, mente, psiquis y espíritu

Es de importancia mencionar que el tratamiento psicológico no es un reemplazo al tratamiento médico sino que es un trabajo que se realiza de forma articulada y complementaria con la reumatología, la clínica médica y la kinesiología. Como psicoterapeuta, me focalizo en el tratamiento de los procesos de índole psicológica que amplifican o sostienen el malestar, como la catastrofización del dolor y la hipervigilancia de los síntomas corporales, sumado al tratamiento del impacto emocional y funcional que el cuadro genera en la persona.

Características del modelo bio-psico-social relacionado con el dolor crónico

Hoy en día, el abordaje del dolor crónico es comprendido esencialmente desde el modelo biopsicosocial, el cual fue propuesto por el médico George Engel en 1977 originario de los Estados Unidos de América. Este modelo fue posteriormente incorporado como el principal marco de referencia por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor y por la Organización Mundial de la Salud.

Las características fundamentales de este modelo sostienen que todo dolor de carácter crónico no es solo un fenómeno de carácter físico o corporal, sino que implica una experiencia que se constituye desde tres dimensiones que se encuentran interrelacionadas.

  • Por un lado, nos encontramos con la dimensión biológica, que incluye la lesión o el daño corporal, la enfermedad y los procesos neurofisiológicos.
  • Por otro lado, nos encontramos con la dimensión psicológica del ser humano, la cual incluye las emociones, los pensamientos, las creencias y los modos de significar el dolor de cada persona en particular.
  • Finalmente, la dimensión social influye notablemente, es decir, los vínculos de la persona, las características de su contexto familiar, su situación laboral y el modo en que el padecimiento es visto y considerado por la cultura en que habita la persona.

En contraposición a este enfoque nos encontramos con el modelo biomédico clásico, que reducía el dolor solo al sustrato físico o corporal de la persona. Este modelo ha mostrado ser totalmente insuficiente para comprender por qué dos personas con el mismo daño o lesión corporal pueden vivir y convivir con el dolor de maneras radicalmente distintas, o por qué en cuadros como el dolor crónico y la fibromialgia, el dolor persiste aun sin una lesión identificable que lo justifique.

Es desde este marco recientemente mencionado que un psicólogo interviene en un cuadro que muchas veces se considera de carácter solo médico. Esto implica que no se trata solamente de abordar la causa orgánica del dolor, tarea que esencialmente corresponde a la medicina y a la kinesiología, sino que se trata también de incorporar las dimensiones psicológicas y de carácter subjetivo que sostienen, amplifican o agravan todo cuadro de dolor.

Desde mi enfoque particular, que vincula al psicoanálisis con el pensamiento sistémico, trabajo el significado que el dolor tiene en la historia singular y subjetiva de cada persona. Por ende, analizo el lugar que el mismo ocupa en su mundo vincular y familiar, con la consideración conjunta de los procesos emocionales y de carácter existencial que acompañan a un sufrimiento prolongado en el tiempo.

Esto implica que el tratamiento psicológico no reemplaza al tratamiento médico sino que es un complemento esencial y fundamental del mismo dado que es capaz de ofrecer una perspectiva sobre las dimensiones del ser humano que la medicina por sí sola no alcanza a abordar.

El tratamiento psicológico a veces no es la indicación principal

Es de suma importancia mencionar que una de las formas más importantes de cuidarte es ser honesta sobre los límites de mi trabajo psicoterapéutico. Ya hemos mencionado que el acompañamiento psicológico es un componente de gran importancia y efectividad en el abordaje de la fibromialgia y del dolor crónico.

Sin embargo, la psicoterapia no siempre es lo primero que vas a necesitar ni va a reemplazar a otro tipo de intervenciones cuando sean necesarias. Por ende, si tu dolor todavía no fue evaluado por un médico, o si fue un dolor o molestia que se manifestó de forma reciente, o si cambió sus características o si se intensificó de manera brusca, en estos casos lo principal y prioritario se relaciona con realizar una consulta médica que pueda descartar causas diversas que requieran un tratamiento específico o urgente.

La psicoterapia, como hemos dicho, trabaja sobre el modo mediante el cual vas aprendiendo a convivir con el dolor y sobre todo aquello que lo sostiene o lo amplifica, pero no es capaz de diagnosticar ni de tratar su causa orgánica. Hay, por otro lado, diversas situaciones que pueden exceder lo que un proceso terapéutico de una frecuencia semanal puede contener de por sí.

Por ejemplo, si en forma conjunta con el dolor estás atravesando un cuadro de depresión intensa o de una angustia que no cede, o si aparecen pensamientos relacionados con la idea de hacerte daño, eso necesita una atención prioritaria y, muchas veces, interdisciplinaria, que incluya un médico psiquiatra y, si la urgencia lo amerita, con un servicio de guardia.

En casos como este, el trabajo psicológico sigue siendo valioso, pero siempre considerado como una parte funcional de una red más amplia de atención y cuidado de la persona y no como una única vía. Por eso, si estás en una situación así en este momento, al pie de esta página vas a encontrar líneas de atención inmediata a las que puedas recurrir.

Sobre la Lic. Myrian Pereyra

Lic. Myrian Pereyra

Soy Licenciada en Psicología por la Universidad Argentina John F. Kennedy. Tengo un postgrado en Clínica y Pensamiento Sistémico (Alternativa Sistémica) y una especialización en Psicoanálisis (Colegio de Psicólogos de San Isidro). Estoy matriculada bajo M.P. 98366 en el Colegio de Psicólogos de San Isidro - Distrito XV, donde podés verificar mi habilitación profesional. También tengo una diplomatura en teología y actualmente estoy cursando la Licenciatura en teología.

Atiendo en mi consultorio privado en San Isidro y de forma online para pacientes en cualquier punto del país.

Preguntas Frecuentes:

¿Un psicólogo puede ayudar con el dolor crónico y la fibromialgia?

La respuesta contundente es , dado que el tratamiento psicoterapéutico es uno de los componentes que mayor respaldo de evidencia científica tiene en el abordaje interdisciplinario del dolor crónico y de la fibromialgia. Es evidente que el psicólogo no trata la causa médica del dolor, sino que se ocupa de los procesos psicológicos que lo amplifican, entre ellos la hipocondría, la hipervigilancia, la evitación, junto a todo el impacto que esto tiene sobre el estado de ánimo, el estado emocional, el sueño y la funcionalidad diaria de la persona.

¿La terapia psicológica reduce el dolor o solo ayuda a tolerarlo?

Los estudios disponibles indican que el efecto principal de la psicoterapia, tanto para la fibromialgia como para el dolor crónico, se encuentra relacionado con la mejora en la discapacidad asociada a este tipo de problemáticas, al malestar emocional que conlleva y al tratamiento de la interferencia que el dolor genera en la vida cotidiana de las personas.

Por esto, para la mayoría de las personas que reciben tratamiento psicológico, esto se traduce en una mejora de sus capacidades para la actividad cotidiana, en un mejor sueño, en una menor intensidad de su sufrimiento y en una disminución, en muchos casos, de la sensación dolorosa, aunque esta pueda seguir existiendo, aunque disminuida. Esto implica que se trata no solamente de una atenuación de la sensación de dolor, sino del aprendizaje de la persona en el manejo de su relación con el dolor.

¿Cuántas sesiones lleva un tratamiento psicológico para el dolor crónico?

Es una pregunta típica a la cual no hay una respuesta general para todas las personas, dado que la duración del tratamiento siempre varía según el cuadro, la cronicidad del mismo, es decir, desde hace cuánto tiempo que la persona lo padece y la comorbilidad emocional.

Esto implica que hablar de una duración general que se aplique para todas las personas es inadecuado, dado que cada persona en particular ha de tener una duración específica de su tratamiento según sus condiciones particulares.

¿Qué es la terapia cognitivo-conductual (TCC) para el dolor crónico y qué es la terapia de aceptación y compromiso (ACT)?

La terapia cognitivo-conductual utilizada para la fibromialgia y el dolor crónico es un abordaje psicoterapéutico de tipo estructurado que combina una psicoeducación sobre la neurofisiología del dolor, ayudando a la persona a identificar y a modificar ciertos pensamientos de carácter catastrófico, ayudándole a tener una exposición gradual a la actividad y a las técnicas de regulación del mismo.

Por otro lado, la terapia de aceptación y compromiso se ocupa de trabajar en la flexibilidad de carácter psicológico de la persona, en las características de los pensamientos que la persona tiene sobre el dolor que padece y en la reconexión con los valores personales pese a la presencia del dolor padecido. Ambos enfoques cuentan con el respaldo y la evidencia científica a través de revisiones sistemáticas en estudios sobre el dolor crónico y la fibromialgia.

¿Cómo abordo el dolor crónico y la fibromialgia desde mi enfoque clínico?

La particularidad de mi abordaje radica en que se realiza desde un enfoque integral que combina psicoanálisis y pensamiento sistémico, teniendo siempre en cuenta las cuatro dimensiones constitutivas de la persona humana: el cuerpo, la mente, la psiquis y el espíritu.

Por un lado, desde la dimensión psicoanalítica se trabajan las significaciones subjetivas relacionadas con el dolor, es decir, el lugar que ocupa el mismo en la historia personal de cada paciente y su vinculación con cuestiones como duelos, pérdidas, problemas de identidad o conflictos aún no elaborados que puedan sostener o agravar el cuadro doloroso.

Por otro lado, desde la perspectiva sistémica, considero al dolor no solo como un síntoma de carácter individual, sino como un fenómeno que circula en el sistema familiar y relacional de la persona, reorganizando roles y modificando vínculos.

Mi enfoque, por ende, prioriza la elaboración subjetiva del sufrimiento, es decir, el sentido que adquiere el cuadro doloroso en la vida de la persona, conjuntamente con la incorporación del trabajo sobre las dimensiones existenciales y espirituales que muchas veces acompañan al dolor que se viene sosteniendo en el tiempo.

Como he mencionado antes, este trabajo se realiza siempre en combinación con el médico tratante, ya sea este un médico clínico, reumatólogo o psiquiatra, según el caso, y se ajusta siempre a las necesidades particulares de cada paciente.

¿Necesito tener un diagnóstico médico antes de empezar terapia psicológica para el dolor?

Sí, es recomendable que en la mayoría de los casos el dolor haya sido evaluado ya sea por un médico clínico, por un reumatólogo o por alguna otra especialidad médica pertinente.

Esto es así porque el psicólogo trabaja sobre el impacto y los procesos psicológicos del dolor, ayuda a atenuarlos y a que la persona pueda aprender a convivir con ellos, pero no diagnostica ni trata la causa orgánica, si la hubiere. Esto implica que si todavía no contás con una evaluación médica, es conveniente que puedas comenzar un proceso de evaluación adecuado para tener una visión desde el punto de vista médico de lo que te aqueja.

¿Puedo hacer terapia psicológica para el dolor crónico de forma online?

Sí, la modalidad online para este tipo de tratamientos es una opción válida y que ha sido respaldada a través de la investigación como de carácter eficiente para el tratamiento del dolor crónico.

Este tipo de modalidades resulta especialmente útil cuando la persona se ve dificultada para desplazarse hacia el consultorio por el mismo cuadro de dolor o por la fatiga que padece.

¿La obra social o prepaga cubre el tratamiento psicológico para fibromialgia o dolor crónico?

Si bien yo no trabajo con obras sociales ni con prepagas, sino en forma particular, muchas obras sociales y prepagas cubren el tratamiento de cuadros de dolor crónico mediante formatos de reintegro, lo cual implica que tanto la obra social como la prepaga reintegren un porcentaje o a veces el 100 % de lo que el psicoterapeuta cobra.

En mi caso, ofrezco la confección de facturas de AFIP realizadas a la persona según los requisitos de la obra social o la prepaga, para que pueda obtener adecuadamente su reintegro.

¿Cuándo conviene combinar la terapia psicológica con medicación?

Este es un tema complejo, porque si bien los psicólogos no medicamos, la decisión de incorporar medicación va a corresponder siempre al médico tratante o al conjunto de médicos tratantes, ya sea el médico clínico, un médico reumatólogo o incluso un médico psiquiatra, según sea el caso.

La incorporación de medicación se evaluará cuando el dolor y su intensidad, los trastornos del sueño asociados, la ansiedad o la depresión que puedan presentarse afecten de forma significativa el funcionamiento y el estado de ánimo de la persona. De aquí podemos decir que la terapia psicológica y el tratamiento farmacológico no son excluyentes, sino que trabajan en forma conjunta y potenciada, dado que uno se beneficia notablemente del otro.

Fuentes y referencias:
  • Williams ACdC, Fisher E, Hearn L, Eccleston C. Psychological therapies for the management of chronic pain (excluding headache) in adults. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2020. Ver revisión
  • Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) - Terminología del dolor y clasificación del dolor crónico en la CIE-11 (MG30).
  • Wolfe F. y cols. 2016 Revisions to the 2010/2011 fibromyalgia diagnostic criteria. Seminars in Arthritis and Rheumatism, 2016.
Aviso Legal:

El contenido de esta página tiene fines informativos y educativos. No reemplaza la consulta psicológica ni médica individual, no constituye un diagnóstico ni una recomendación de tratamiento.

Si estás atravesando una crisis emocional o tenés pensamientos relacionados con hacerte daño, contactá al SAME (107), a la línea del Centro de Asistencia al Suicida (135 desde CABA), llamá al 0800-345-1435 o acudí a la guardia médica más cercana.

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